Red de senderos que conecta santuarios rurales, iglesias campestres y lugares sagrados de la devoción popular sarda, entrelazando paisaje y espiritualidad en un sistema de recorridos aún vivos en la práctica religiosa local.
En el centro-oeste de Cerdeña, entre el Barigadu y el Guilcer, una red de senderos recorre el interior siguiendo trazados que no nacen de la cartografía contemporánea sino de la devoción. Son los Caminos del Espíritu (Cammini dello Spirito), un sistema de itinerarios devocionales que conecta 71 lugares sagrados diseminados por la isla —santuarios rurales, iglesias campestres, sitios identitarios ligados al calendario litúrgico— a través de un proyecto de cooperación que involucra a siete GAL de Cerdeña (Grupo de Acción Local), entre ellos el GAL Barigadu Guilcer y el GAL Nuorese Baronia, coordinador de la iniciativa, financiada en el marco del Programa de Desarrollo Rural 2014-2022.
Ghilarza, municipio del Barigadu en la provincia de Oristano, se sitúa en este sistema como punto de referencia territorial. El pueblo se levanta en una subregión marcada por los bosques de robles, el matorral mediterráneo y la presencia del lago Omodeo, uno de los embalses artificiales más extensos de Europa. El paisaje que rodea Ghilarza está estratificado: domus de janas, tumbas de gigantes y nuraghes emergen de la vegetación, mientras los senderos devocionales se superponen a trazados mucho más antiguos, siguiendo una lógica de recorrido del territorio anterior a cualquier planificación turística.
La estructura de los Caminos del Espíritu se articula en secciones geográficas distintas —desde la Barbagia de Bitti hasta la Ogliastra, del Goceano al Logudoro, hasta el área en torno al lago y hacia el interior— cada una con sus propios lugares de descanso y de culto. No se trata de recorridos musealizados: muchos de estos santuarios rurales siguen siendo escenario de fiestas patronales y ritos ligados al calendario religioso, prácticas que las comunidades locales mantienen con continuidad. El camino físico y la dimensión devocional se superponen sin que uno absorba a la otra.
El proyecto ha implicado un trabajo de investigación histórica y mapeo de los lugares, con el objetivo de hacer accesibles itinerarios que en parte ya recorrían los fieles locales pero que nunca se habían sistematizado en una oferta coherente. La cooperación entre los GAL ha permitido compartir conocimientos y metodologías a escala regional, construyendo una red que atraviesa contextos geográficos y culturales diferentes pero unidos por la misma estructura de devoción popular. Claudia Sedda, directora del GAL Barigadu Madurese Gennargentu, y el presidente Gian Cristian Melis han subrayado cómo la creación de esta red responde a una necesidad de valorización que parte de las comunidades antes que del mercado turístico.
Lo que los Caminos del Espíritu devuelven, al recorrerlos, es la medida de cuánto la religiosidad popular sarda ha modelado el territorio de forma concreta y duradera. Cada santuario rural, cada iglesia campestre alcanzable a pie a través del matorral o los pastos, es un punto en el que la práctica colectiva ha dejado una huella en el espacio. El turismo lento y sostenible que el proyecto pretende promover no es un marco añadido desde fuera, sino la forma más coherente con la que estos lugares pueden ser abordados por quienes no pertenecen a las comunidades que los habitan.
Gianni Careddu · CC BY-SA 3.0 — Wikimedia Commons
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