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Tradición valdostana en la que las vacas de raza valdostana se enfrentan en combates rituales, transmitida de generación en generación como momento identitario colectivo.
En las manadas que pastan en los alpeggi (pastos alpinos de alta montaña) valdostanos existe una jerarquía natural, establecida entre las vacas mediante enfrentamientos directos: el animal que prevalece se convierte en la guía del grupo, la reina. Los ganaderos del Valle de Aosta han observado este comportamiento durante siglos, y de esa observación han construido un rito colectivo que hoy lleva el nombre de Bataille de Reines. No se trata de una competición impuesta desde fuera, sino del reconocimiento formal de algo que ocurre igualmente, entre los pastos, lejos de la vista de todos.
La raza protagonista es la Valdostana, en sus variantes Pezzata Rossa, Pezzata Nera y Castana: animales seleccionados a lo largo de los siglos para resistir las condiciones alpinas, capaces de producir leche destinada a quesos con denominación como la Fontina DOP, y dotados de un temperamento que los hace propensos a este tipo de enfrentamiento. Los desafíos se desarrollan por contacto frontal, con las vacas empujándose testa contra testa hasta que una de las dos se retira. No hay violencia en el sentido común del término: el comportamiento es etológicamente propio de la especie, y las reglas de la manifestación están construidas para respetarlo.
El calendario de la Bataille de Reines marca la temporada en varias etapas, con eliminatorias que se celebran en diferentes localidades de la región a lo largo de la primavera y el verano, hasta la final que se disputa en Aosta en octubre. Cada municipio presenta a sus campeonas, y alrededor de las arenas improvisadas se reúnen ganaderos, familias, ancianos que reconocen a los animales por su nombre. La final de Aosta puede congregar a miles de personas, en un ambiente que mezcla la concentración técnica de los ganaderos con la participación festiva de las comunidades.
Lo que la Bataille de Reines conserva, más allá del espectáculo, es un sistema de conocimientos transmitidos oralmente: la capacidad de leer el carácter de un animal, de prepararlo para la temporada de desafíos, de valorar su forma y su determinación. Los ganaderos que participan llevan consigo un saber que pertenece a la cultura agropastoril alpina, y que en este contexto encuentra una de sus raras ocasiones de visibilidad pública. La reina coronada al final de la temporada no es solo un animal vencedor: es el símbolo de una línea de cría, del orgullo de una familia, de una relación entre el hombre y el territorio que en el Valle de Aosta tiene raíces tan profundas como sus montañas.
nadia & massimo · CC BY 2.0 — Wikimedia Commons
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